Thourau, uno de los principales exponentes de la vida simple, escribía en su libro Walden “Si un hombre no marcha a igual paso que sus compañeros, puede que eso se deba a que escucha un tambor diferente. Que camine al ritmo de la música que oye, aunque sea lenta y remota.”  Da la sensación de que la sociedad consumista y conformista en la que vivimos hoy en día marca un ritmo de tambor que todos seguimos sin cuestionamiento, y que marca todos los hitos y pasos de nuestra vida: educación, matrimonio, hijos, trabajo, jubilación… todo a unas edades y según unos protocolos definidos. Y nos sentimos cómodos en esta procesión o paseo militar porque todos caminamos al mismo paso, escuchando el mismo tambor, y nos da miedo perder el paso, miramos raro a aquel que camina a otro ritmo, o se desvía del camino, o va a destiempo… no escucha el tambor? o como decía Thourau, quizá escucha su propio tambor, el que todos llevamos dentro y nos indica el camino, pero cuyo sonido es ahogado por el ruido que llega de fuera, del gran tambor que nos igual y desindividualiza, que nos hace caminar cada vez más y más rápido, persiguiendo a los de delante y evitando que nos alcancen los de detrás.

Detente por un minuto y escucha si dentro de ti tienes otra música, aunque al principio suene remota, y que te indica que tienes que caminar más lento, disfrutando el paisaje, y por el camino que realmente quieres seguir…

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